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martes, 17 de febrero de 2015

El Pitcher Más Rápido de la Historia

Nota: El siguiente artículo apareció originalmente el 11 de junio de 2014 en nuestro viejo blog Adictos al Béisbol  de la plataforma Wordpress. 


La recta de Aroldis Chapman es poderosísima, eso es algo que todos sabemos. Le hemos viso lanzar hasta 105 millas por hora y casi que hace ver a Nolan Ryan y a Bob Feller como niños de pecho. Es toda una hazaña en verdad lanzar 100 millas en el béisbol. Desde la televisión se ve rápido, imagínense lo que ven el bateador, el umpire y el cátcher… es un numero que congela a uno, aun cuando nuestro papel es solo ver.
¿Es Aroldis Chapman en lanzador más rápido en la historia del béisbol?


 Probablemente no, hubo alguien que lanzó más rápido según las declaraciones de Dave Johnson, otrora manager de los Nationals y que vio a ambos lanzar. Su veredicto y el de la mayoría de los entendidos se inclina hacia Steve Dalkowski, un lanzador que la tiraba tan duro que el mismo Ted Wiliams confesó que no quería tener que volverlo a enfrentar, luego de que en un spring training, mientras Dalwkoski lanzaba práctica de bateo, Williams entró a la caja y sin darse cuenta, tenía la mascota del catcher justo debajo de su barbilla. Y eso que Williams tenía una vista tan prodigiosa, que podía ver las costuras de la bola girar en su trayectoria.



Dalkowski, nacido en 1939 pasó toda su carrera en la liga menores en la sucursal de los Orioles de Baltimore. Era zurdo y tenía tanta potencia en el brazo que en su tiempo se decía que lanzaba a 125 millas por hora. Cal Rikpen padre, quien también estuvo con el en las menores de los Orioles dijo que lanzaba hasta las 115 millas por hora. Cuando las pistolas de rádar comenzaron a usarse la leyenda cambió su versión y se hizo mítica su velocidad de 110 millas por hora. Hoy, con un mejor entendimiento de la velocidad de los pitcheos y de la capacidad del cuerpo humano, se estima que Dalkowski lanzaba rutinariamente sobre las cien millas, alcanzando las 105 con bastante frecuencia y tal vez superó los 107. La ciencia nos dice que el límite humano es de 107 millas por hora, más de allí causaría un daño grave al brazo.

Pat Gillick, el genial gerente general que armó tres equipos ganadores de Serie Mundial llegó a las menores de los Orioles en 1960 y fue compañero de Dalkowski, dijo:
“Cuando lo conocí en 1960 ya habían en las menores muchísimas historias sobre él: que si le arrancó la oreja a alguien de un pitcheo o que si atravesaba cualquier cosa con su bola. Su recta no era nada parecido a lo que había visto antes”.
Ted Williams lo enfrentó en un spring training y no le quedaron ganas. Williams, quien vio a Feller, luego a Ryan, Roger Clemens, Randy Johnson y compañía, insistió, hasta el final de sus días, que Dalkowski era el más rápido que había visto. A su recta la llamaban “El Rayo”.

Su defecto que le impidió llegar a las Grandes Ligas fue el control: carecía de él. sus catchers siempre debían saltar para capturar la bola. Su recta se levantaba como un cohete; ellos le aconsejaban apuntar al suelo para mejorar el control y aun así su recta se levantaba.

Dalkowski


Entre 1955 y 1956 jugó con el equipo de su preparatoria y hay evidencia de que ponchó a 24 en un juego y tiempo después lanzó un no hitter en el que ponchó a 18 y caminó a 18.

Su talón de Aquiles era el descontrol. Sus lanzamientos a veces eran tan descontrolados que terminaban en las gradas detrás de home y acababa lanzando mas boletos que ponches, y en 1960 en la Liga de California poncharía a 262 y otorgaría 262 boletos en solo 170 innings. En juegos distintos, Dalkowski era brillante y ponchaba a 21 y en el otro era oscuro y caminaba a 21. La velocidad y salvajismo de sus pitcheos atemorizaban a los bateadores. Durante nueve años en las menores, los Orioles creyeron en él.

En 1957, en el juego de las ligas menores, Dalkowski ponchó a 24 bateadores y perdió el juego 8 carreras por 4 pues caminó a 18, golpeó a 4 y tiró seis wild pitches. Ese año ponchó a 121 en 62 innings, promediando 18 por cada 9 innings lanzados, pero solo ganó un juego y caminó a 129 con 39 wild pitches.

En la Northern League en 1958 lanzó juego completo permitiendo solo un hit, pero perdió 9 por 8, producto de 17 boletos.

En 1962 llegó a la filial doble A de los Orioles, el legendario manager Earl Weaver. Lo primero que hizo fue hacer que sus jugadores tomaron un examen de cociente intelectual y descubrió que Dalkowski tenía un CI por debajo de lo normal. Concluyó que no podía controlar sus pitcheos debido a su capacidad mental y le aconsejó solo usar dos pitcheos: recta y slider y concentrarse solo en tirar en el medio del plato. Por cruel que suene, los resultados de aquel examen sugerían que Dalkowski tenía un pequeño retraso mental.

Earl Weaver 

El consejo de Weaver surgió efecto. En una seguidilla de 53 innings, Dalkowski ponchó a 111 y caminó solo a 11 y en los últimos 57 innings de esa temporada, ponchó 110 y caminó a 21. Ese año tuvo topes personales de efectividad y juegos completos y por primera vez caminó a menos de uno por inning. Ese mismo año, en extrainning ponchó a 27 bateadores pero caminó a 16 en labor de 283 pitcheos.

Earl Weaver sostuvo toda su vida que ni siquiera Nolan Ryan igualaba la velocidad de Dalkowski… tampoco Chapman.

En spring training de 1963 con los Orioles, Dalkowski trabajó brillantemente y parecía destinado a las mayores, cuando el 23 de marzo en juego ante los Yankees se lastimó el hombro y su rendimiento bajó, comenzando esa temporada en triple A. No era ya el mismo, su descontrol se agravó y lo bajaron de nuevo a doble A y tras 41 innings fue dejado libre. Luego lanzó en las menores para Piratas y Angels antes de regresar con los Orioles en 1966 pero ya no era ni la sombra de lo que solía ser, su recta solo pasaba de las 90 millas.



Así acabó su carrera. En nueve años en las menores, tuvo efectividad de 5.57 con 46 victorias y 80 derrotas ponchando a 1396 y caminando a 1354 en 995 innings. Aparte de su descontrol, el alcoholismo de Dalkowski puede ser considerado otro factor para nunca haber llegado a las Grandes Ligas.

A pesar de nunca llegar a las ligas grandes, Dalkowski dejó tras de sí numerosas anécdotas debido a su velocidad. Una de ellas dice que mientras jugaba en las menores le arrancó parte de la oreja a un bateador con su recta y que tal hecho lo hizo nervioso de su propia velocidad.

En 1960 en un juego en la California League, su cátcher le pidió curva pero él lanzó un rectazo que golpeó la careta de Doug Harvey (umpire del Salón de la Fama), lo tiró metros hacia atrás, lo mandó inconsciente al hospital y le rompió la careta en tres pedazos. Harvey solo recobró el conocimiento cinco días después.




Hay otros relatos pero algunos suenan difíciles de creer, como aquel que dice que una vez golpeó a un bateador en el casco y la pelota rebotó hasta segunda base o que en una ocasión lo sacaron en el segundo inning cuando apenas tenía 120 lanzamientos.

El mismo Ripken vio una vez como Dalwkoski rompió el backstop y la pelota entró a las gradas asustando a todos los presentes.

Como pueden apreciar en las fotografías, Dalkowski no era un tipo impresionante, no alcanzaba el metro ochenta de estatura y sus anteojos dan prueba de su miopía. Ignorando la teoría de su ligero retraso, otro de los problemas de Dalkowski era su comportamiento. Su ex compañero Steve Barber habló de la pobre higiene de Dalkowski:
“Tenía verdaderos malos habitos. Su ropa interior siempre andaba sucia y cosas así. Su locker quedaba a lado del mío y apestaban al punto que en una ocasión le dije que si no lavaba sus cosas las iba a romper”.
Un problema aun mayor era su alcoholismo, en las palabras de Ripken, padre:
“Sí, Dalkowski bebía, una vez que comenzaba no podía parar, le gustaba salir a parrandear y tomar, siempre nos quitaba dinero prestado para tomar y los días de cobro gastaba su salario en pagar sus deudas”
Luego de que su carrera en el béisbol terminó Dalkowski ejerció trabajos varios mientras tomaba cada día mas. En los ochenta la Asociación de Peloteros le proveyó ayuda económica y lo llevó a rehabilitación para enfrentar su alcoholismo, pero la misma ayuda se acabó cuando se descubrió que la gastaba en alcohol. En 1993 se casó con una conserje de hotel y la misma murió de aneurismas cerebrales en 1994, desde entonces vive en un asilo de ayuda social.

Steve al día de hoy

El abuso de alcohol le llevó a perder la memoria, no recuerda nada de lo que su vida de pelotero fue. Una de las grandes tragedias en la historia del béisbol.

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Venezolano con la rara combinacion de ser larense, pero Magallanero.. adicto al béisbol y la literatura, busco la manera de combinar ambos, pero sin que alguno de ellos pierda su esencia...
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