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miércoles, 5 de marzo de 2014

Primero con 200 hits en una temporada


Doscientos hits en una temporada de las Grandes Ligas es algo que se dice fácil, sin embargo solo jugadores excelentes, de primera, pueden darse el lujo de lograrlo. Pete Rose, Ichiro Suzuki y Ty Cobb, los tres más prolíficos en hits en el béisbol profesional, han logrado múltiples veces temporadas de 200 hits, las cuales contribuyeron a que los tres hayan sobrepasado los 4000 hits. Pero nunca se han preguntado ¿Quién fue el primero en lograr tal hazaña?

Pues tal día como hoy, pero en 1860,  nació en Indiana el primero en la lista, se trata de Sam Thompson. Apodado “Big Sam”, formó parte del temible outfield de Philadelphia en el que hacía equipo con Ed Delhanty y Billy Hamilton. Era un jugador de cuatro herramientas, es decir, bateaba para contacto, poder, poseía excelente defensa y un prodigioso brazo, la única herramienta faltante en su arsenal era velocidad en las bases, aunque era muy  inteligente en el corring.
Sam nació en el seno de una familia numerosa de once hermanos de los cuales dos murieron en la infancia. Nativo de Indiana, desde muy joven jugó béisbol junto a sus hermanos en un pueblo que tenía cuatro equipos de béisbol y donde los juegos eran muy concurridos. 

Para 1880, contaba con veinte años, medía dos metros y pesaba casi cien kilos, razón de su apodo posterior. Para ganarse la vida ejercía el oficio de la carpintería. 

Un día, un equipo semiprofesional de Indianápolis, se detuvo en Danville (donde vivía la familia Thompson) y decidieron jugar un partido de exhibición contra un equipo local. En realidad, el manager de aquel equipo quería ver jugar al hermano mayor de Sam: Cy, quien era seis años mayor que él. Con veintiséis años, el manager pensó que estaba muy viejo para comenzar una carrera profesional; el otro de sus hermanos, William, era muy bueno pero solo tenía catorce años, muy joven. Decepcionado el manager del Indianápolis estaba por irse, cuando el alcalde del pueblo, mencionó que con Sam en el equipo local, ellos no tendrían dificultades para vencer a los de Indianápolis. Dan O’ Leary, manager de los visitantes, se fue a buscar a Sam y lo encontró trabajando en la reparación de un tejado y le pidió que participara en el juego a lo que él se negó, argumentando que necesitaba los dos dólares y cincuenta centavos que le iban a pagar. O’ Leary le dio el dinero y Sam jugó y boto dos cuadrangulares en la victoria de su equipo nueve por cero, sobre el equipo visitante. Fue firmado. 

No llegó a las Grandes Ligas sino hasta 1885 con los Wolverines de Detroit, y en su primer juego conectó un doble pero se le rompieron los pantalones al llegar al segunda base porque el uniforme le quedaba pequeño. La escena pintoresca lo convirtió en uno de los favoritos de la fanaticada de Detroit y en su primer año Thompson bateó .303 con .500 de slugging y siete jonrones, a pesar que solo jugó la mitad de la temporada. 

En 1887 Thompson bateó 235 hits, siendo el primero en lograr las dos centenas de imparables en una temporada en las mayores. Su promedio al bate fue de .406, conectó diez jonrones e impulsó 166 carreras, un récord para una campaña que permaneció imbatible por 34 años hasta que Babe Ruth impulsó 171 en 1921. Ese año las bases por bolas contaban como hits por lo que el ajuste posterior dejó a Thompson con un promedio de .372 y 203 imparables, siendo el campeón bate de ese año bajo las reglas actuales, también lideró la liga en triples con 23, dos  de ellos fueron con las bases llenas en un mismo partido, siendo el primero en lograr dicha hazaña. 

Ese año la Serie Mundial realizó quince partidos, principalmente como exhibición, y los Wolverines ganaron diez de esos encuentros sobre los campeones de la American Association, los Browns. En esa serie Thompson jugó los quince encuentros, conectó 21 hits en 58 turnos para promedio de .362, el mejor de la serie, además conectó dos jonrones e impulsó siete.

En 1888 sufrió una lesión y Detroit tuvo una actuación decepcionante, disolviéndose el equipo al final de la temporada. Thompson, junto con otros jugadores de los Wolverines fue reclamado por los Quakers de Philadelphia, o los Phillies, como los conocemos hoy.

Ese mismo año Thompson se casó con Ida Morosha y juntos estuvieron casados para toda la vida, residiendo permanentemente en Detroit, una ciudad que Thompson amaba y se retiró con los Tigres ya en la Americana, en 1906. La pareja no tuvo hijos. 

En su primer año con Philadelphia, Thompson bateó 20 jonrones, liderando la liga y siendo el primer zurdo en batear 20 jonrones en una campaña, además de robarse 24 bases, siendo el primer 20-20 en la historia.

En 1894 Thompson, rightfield, bateó .407; Ed Delhanty, leftfield, bateó .400 y Billy Hamilton, centerfield, bateó .404, siendo la única vez que tres outfielders titulares y futuros Hall of Fame en un mismo equipo batearon .400 en una misma campaña. 

A la defensiva Thompson era de los mejores y poseía un brazo espectacular, estando siempre entre los primeros en asistencias desde el outfield y en doble plays y fue el primer outfielder en utilizar el tiro de un rebote para sacar outs a los corredores en home y en infield, logrando 18 doble plays en un año, un récord en las mayores

Otro récord impresionante que Thompson aún posee y que difícilmente sea roto es el de impulsadas por juegos. Su promedio es de 0.923, muy por delante de grandes impulsores de carreras como Babe Ruth y Hank Aaron. Fue el único bateador del siglo XIX con más de ciento cincuenta remolcadas en dos campañas y en agosto de 1895 impulsó 65 carreras, récord para un mes de todos los tiempos. 

En 1896 mientras reparaba el techo de su casa se cayó y se lesionó la espalda por lo que jugó solo 3 juegos en 1897 y 14 en 1898, teniendo que retirarse antes de tiempo, a la edad de 38 años. En quince años de carrera, se retiró con .331 de promedio, con 1299 impulsadas, 1256 anotadas, 126 jonrones (segunda mayor marca para el siglo XIX). Entre 1889 y 1896 promedió 100 anotadas y 100 remolcadas por temporada.  

Después de su carrera como pelotero, él y su esposa se convirtieron en ciudadanos muy importantes de la ciudad de Detroit, realizando trabajos cívicos y de caridad en la ciudad, al mismo tiempo que participaba en equipos de béisbol semiprofesionales. 

En 1906 salió de su retiro y firmó con los Tigres de Detroit y jugó solo ocho encuentros, pero como en Philadelphia, formó parte de un outfield compuesto por solo futuros miembros del Salón de la Fama: Sam Crawford en el leftfield y Ty Cobb en el center. Con Detroit conectó siete hits en treintaiún turnos, entre ellos un triple y tuvo tres remolcadas, pero se dio cuenta que a los cuarenta y cinco años no podía más y se retiró.

Pero a diferencia de otras estrellas del siglo XIX, Thompson siempre se mantuvo ligado al béisbol después del retiro. En una ocasión y en plena fiebre por Babe Ruth, dijo que sus jonrones hacían parecer los suyos como si fueran toques. Fue muy amigo de varios de sus antiguos compañeros de equipo, entre ellos Charlie Bennet, cátcher con los Wolverines y que perdió sus piernas en un accidente. Hasta la muerte de Thompson, Bennett hacía el lanzamiento ceremonial del Opening Day en Bennett Park, casa de los Tigres de Detroit, con Sam como cátcher. 

En 7 de noviembre Thompson murió de un ataque al corazón. Durante su funeral, el cual fue muy concurrido y con todos los honores, Bennett dijo: “Fue un maravilloso amigo. Nunca nadie peleó con él. Nadie puede decir que era rudo o brutal”, y es cierto: Thompson nunca fue expulsado, nunca peleó con nadie y nunca fue suspendido, tres cosas comunes en una época algo desordenada y bohemia en el béisbol.

En 1974, fue elevado al Salón de la Fama luego de años de espera. Después de su muerte su memoria pasó al olvido, quizás por causas similares a las de Roger Connor. Como no tuvo hijos, quien recibió su placa, fue su único sobrino sobreviviente.

Aunque Thompson bateaba a la zurda, su sobrino declaró una vez que aquello era lo único que hacía con esa mano. Algo no muy extraño ahora, que un derecho natural batee solo a la zurda, pero que en tiempos de Thompson habría sido una novedad.




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Por Alex Ulacio

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Venezolano con la rara combinacion de ser larense, pero Magallanero.. adicto al béisbol y la literatura, busco la manera de combinar ambos, pero sin que alguno de ellos pierda su esencia...
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