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viernes, 18 de abril de 2014

Top 10: Grandes Segunda Bases de todos los tiempos (parte II)

 Primera parte aquí
5. Roberto Alomar 


Exaltado al Salón de la Fama en 2011 con 90% de los votos posibles, Roberto Alomar es sin duda el mejor segunda base que Latinoamérica ha producido y uno de los mejores jugadores del béisbol en la década de los 90. Doce juegos de estrellas, 10 guantes de oro (la mayor cantidad para un segunda base), 4 Bates de Plata como intermedista (solo superado por Ryan Sandberg) y dos anillos de Serie Mundial forman parte de su currículum.

Alomar fue un jugador de cuatro herramientas: poseedor de una brillante defensiva (probablemente la mejor de todos los tiempos), un buen brazo, velocidad en  las bases (promedió 32 bases robadas por cada 162 juegos) y un bateador de contacto, que superó los .300 de promedio en nueve ocasiones (siendo .366 su tope en el año 2001) y que además se ponchaba poco (nunca se ponchó más de cien veces), solo le faltó batear con poder consistentemente y aun así terminó con 210 cuadrangulares, promediando 14 por cada 162 juegos.


A la defensiva no hay mucho que decir acerca de Alomar, quien ganó 10 Guantes de Oro y su porcentaje de fildeo fue de .983, la tercera mayor cantidad para un segunda base, sin embargo el factor de alcance por juego Alomar promedió  4.73 mientras que la liga promedió 5.03, si bien hay que hacer notar que estos números bajaron mientras Alomar jugó en Toronto, estadio con grama artificial y a pesar de todo ello, Alomar realizó jugadas espectaculares en segunda que muy difícilmente otros intermedistas harían.

En el béisbol invernal, Alomar tuvo importantes actuaciones, tanto en la liga doméstica de su natal Puerto Rico, como en la Serie del Caribe, mas notoriamente como parte del equipo campeón de 1995, el “Dream Team” boricua.  


4. Charlie Gehringer 


Mientras grandes bateadores como Ted Williams y Mickey Mantle nunca lograron conectar más de
200 hits en una temporada, un silencioso segunda base de los Tigres de Detroit en la década de 1930 lo hizo no solo una, sino en siete oportunidades, siendo su tope los 227 hits de 1936, cuando lideró la Americana en dobles con 60 y fue cuarto en la votación al MVP.

Charlie Gehringer fue el titular de segunda base en los primeros seis juegos de estrellas, sin ser sustituido en ninguno de ellos. Gehringer era zurdo al bate y terminó su carrera con average de .320 y fue Champion Bat de la Americana en 1937 cuando terminó con promedio de .371 y fue también el MVP. En 1932 y 1938 Gehringer estuvo siempre entre los primeros 10 en la votación al Mas Valioso.

Gehringer debutó en las mayores en 1926 bajo el mando de la leyenda Ty Cobb quien le tomó verdadero afecto a su joven novato, dándole el permiso, el lujo, más bien, de usar su propio bate y además bajo sus instrucciones, Gehringer lideró la Americana en toques  para embasarse  con 27.  Charlie dijo que Cobb “era como un padre para mí”.

En total, Charlie terminó con 2839 imparables, incluidos 574 dobles, ambas marcas son top 20 en la historia de las mayores. Además de sus proezas ofensivas (tuvo trece campañas con promedio por encima de .300 y 10 con OBP por encima de los .400), Gehringer fue también un gran defensor de la segunda base que lideró la Americana en asistencia y porcentaje de fildeo en siete oportunidades y sus 7068 asistencia son la segunda mayor cantidad para un segunda base, también coleccionó 5369 outs realizados, el sexto total entre los camareros y 1444 doble plays, la séptima marca para los segunda bases.


Conocido por su consistencia tanto al bate como con el guante, Gehringer recibió el apodo de “El Hombre Maquina”, quien además tuvo dos cadenas de más de quinientos juegos jugados seguidos.

Aunque nunca fue un bateador de poder, entre 1926 y 1931 Gehringer mejoró sus números en las tres estadísticas principales de la Triple Corona (average, jonrones, remolcadas), algo que un lapso de cinco años solo ha sido igualado por: 



3. Roger Hornsby 



De no haber sido por su defensa, la cual era  mala, Hornsby habría calificado para ser el número uno de nuestro ranking y es que, en las listas de este tipo publicadas en Estados Unidos, Hornsby es el número uno en 9 de cada diez, a nuestro parecer injustamente.

El mejor bateador derecho en la historia, bien podría ser Roger Hornsby, quien jugó en las mayores durante 23 años con cinco equipos (a veces era un tipo insoportable) en los que acumuló 2930 hits, 301 jonrones y su promedio al bate de .358 es superado en la historia solo por Ty Cobb. Fue seleccionado Mas Valioso de la Liga Nacional en dos ocasiones y ganó un anillo de Serie Mundial.

Tal vez el logro más impresionante en la Carrera de Hornsby fue el haber ganado dos Triples Coronas de Bateo y haber bateado por encima de los .400 en tres ocasiones (Ty Cobb lo iguala en ese departamento) y es hasta la fecha el único bateador que consigue promedio al bate de .400 y 40 jonrones en la misma temporada, hito que alcanzó en 1922, la cual es considerada la mejor temporada ofensiva en la  historia de las mayores, ese año Hornsby ganó la Triple Corona con promedio de .401, 42 jonrones y 152 remolcadas, también lideró la liga en anotadas (141), hits (250), dobles (46), OBP (.459), slugging (.722) y OPS (.1181).

En definitiva Roger Hornsby lideró la liga en anotadas cinco veces, en hits cuatro veces (en siete oportunidades bateó más de 200 hits), dobles cuatro veces, triples dos veces, jonrones dos veces, impulsadas cuatro veces, en slugging lo fue nueve veces (récord para la Nacional) y fue Campeón bate siete veces, seis de ellas seguidas y tres veces bateó sobre cuatrocientos, siendo su promedio de .424 de 1924 el más alto para una temporada en la historia moderna del juego en la Liga Nacional. además de sus dos Triple Coronas, Hornsby ganó la Triple Corona de la década de los 20, siendo junto a Ted Williams, Honus Wagner y Albert Pujols los únicos en ganar una Triple Corona de la década.

Hornsby fue la versión de Babe Ruth en la Liga Nacional, y si bien no es recordado como un gran defensor, terminó su carrera con porcentaje de fildeo por encima de la liga en todas las posiciones que jugó con la excepción de la tercera base. 



Aunque no robó muchas bases, Hornsby fue poseedor de una gran velocidad en su tiempo la cual usaba para convertir sencillos en extrabases, y entre 1916 y 1927 tuvo 30 jonrones dentro del campo y lideró la liga en triples en dos ocasiones.

A pesar de ser conocido como un hombre iracundo, difícil de llevar y poco querido, Hornsby llevaba una vida saludable, nunca bebía ni fumaba y siempre se acostaba temprano y como anécdota, estaba en contra de que los jugadores de béisbol fueran al cine porque “daña los ojos”.



2. Nap Lajoie 


¿Cuantos equipos se cambian el nombre por el de su superestrella? Pues Cleveland lo hizo en la primera década del siglo pasado cuando se nombraron los Naps, en honor al mejor segunda base de la época. Napoleón Lajoie fue un excelso bateador y un elegante fildeador, rápido de pies y de brazo poderoso, que lideró la liga en outs realizados en cinco ocasiones, tres veces en asistencias, cinco veces en doble plays y cuatro veces en porcentaje de fildeo. Connie Mack, quien dirigió a Lajoie en la primera temporada de la Liga Americana dijo que “Juega de una forma tan natural, que pareciera que no se esforzara. El alcance de Larry  es amplio y él es rápido como el rayo (…) Todos los catchers que han jugado con él dicen que es el hombre más fácil al cual se le puede lanzar la bola en segunda: alta, baja, abierta… él las captura todas”.

Pero no fue la defensiva la que hizo de Lajoie una estrella completa, sino su bateo. Ganador de cuatro títulos de bateo, cinco según otras fuentes, Lajoie fue fundamental en el éxito de la Liga Americana al día de hoy, su éxodo de los Phillies de Philadelphia a los Atléticos, llenó de brillo el nuevo circuito e hizo que aficionados y medios se lo tomaran en serio, más aun porque Lajoie ganó la Triple Corona ese año 1901 con el promedio de bateo más alto de la era moderna: .426, también sacó la impresionante (para la época) cantidad de 14 jonrones e impulsó 125, ese año lideró todas las estadísitcas ofensivas importantes, menos los triples, y sus 232 hits fueron récord de la Americana por una década y la primera de cuatro ocasiones que batearía más de 2 centenas de incogibles.

Podía batear a la zona que quisiera, era tan bueno bateando hacia la derecha como hacia la izquierda y el centro, también poseía una habilidad tremenda como tocador. Su defecto al bate era su indisciplina, siendo un bateador que le hacía swing a todo lo que pasase por home, ya sea que estuviese al nivel de sus talones o el de sus cejas, y a veces cuando intentaban darle boleto intencional, el cruzaba el home buscando hacer contacto. En 21 años de carrera en las mayores, Lajoie tomó solo 516 boletos, promediando uno cada 20,27 apariciones al bate. Y aunque el número de cuadrangulares en apariencia no reflejan su condición de slugger, conectó 163 triples y 82 jonrones, pero se sabe que bateaba tan fuerte, que en 1899 en tres ocasiones distintas, rompió la cubierta de la pelota con su swing.




Posteriormente Lajoie fue manager por tres temporadas, pero nunca tuvo éxito al frente de Cleveland y durante su pasantía en el cargo, su average bajó de la barrera de los .300. En su última temporada con Cleveland, en 1914, la vista de Lajoie se había deteriorado bastante y solo pudo culminar con average de .258, su más bajo hasta la fecha, sin embargo un doble conectado contra los Yankees el 27 de septiembre le permitió ser el tercer miembro del club de los 3000 hits.

Luego de Cleveland, Lajoie jugó dos años más con su antiguo equipo, los Atléticos de Connie Mack quien lo trajo creyendo que era el único con la jerarquía para sustituir a su estelar intermedista que se fue un año antes:




1.  Eddie Collins 



Cuando Eddie Collins puso fin a una larga carrera de 25 temporadas (récord en la era moderna del béisbol para un jugador de posición) en 1930, se retiró como el segundo en la historia en juegos jugados (2826, vigésimo actualmente), segundo en boletos (1499, décimo noveno hoy), tercero en anotadas (1821, décimo séptimo en la actualidad), cuarto en hits (3315, onceavo al día de hoy) y cuarto en triples en la americana (187, doceavo hoy en las mayores). Al día de hoy conserva la marca de la mayor cantidad de toques de sacrificio con 512, más de cien sobre su más cercano perseguidor. Collins también fue el primero con más de 80 estafadas en una temporada y aun comparte el récord de seis bases robadas en un juego, hazaña que él logró dos veces. En 16 de sus 21 temporadas completas en las mayores, Collins bateó por encima de los .320, y en diez por encima de los .340 siendo su tope de .372 en 1920, sin embargo no ganó ese año el título de bateo, pues George Sisler y sus .420 fueron bastante contundentes. Collins nunca ganó un campeonato de bateo.

Eddie Collins aún posee la marca de más juegos jugados por un segunda base con 2650, es líder entre los de su posición en asistencias con 7630 y en chances totales con 14591, además es segundo en outs realizados con 6526, además de la segunda, Collins jugó en otras posiciones del infield.

Proveniente de la universidad, como pocos en su tiempo, Collins fue uno de los peloteros más inteligentes de todos los tiempos, al momento de su retiro era cuarto en la historia en bases robadas, aunque su velocidad no era notable, pues el creía que los corredores le robaban las bases a los pitchers y no a los catchers y fue uno de los primeros en estudiar los movimientos de los lanzadores, enfocándose en los pies y en las caderas, más que en sus manos, pudiendo así tomar grandes saltos en primera.

Eddie Collins debutó con los Atléticos de Philadelphia, equipo donde fue parte del infield de los cien mil dólares y ganaron tres Series Mundiales, Collins vivió en medio del aprecio de su manager Connie Mack y el odio de sus compañeros, a quienes Collins no les caía bien por su elevada educación, por su excesiva confianza en sí mismo y por su carácter supersticioso. En 1914, luego de la derrota en la Serie Mundial contra los Bravos, Mack desmanteló su equipo y mandó a Collins a los Medias Blancas, donde ganó una Serie Mundial y fue capitán del equipo en la infame Serie Mundial de 1919, aunque Collins nunca fue señalado de nada malo. En 1927 Collins regresó a Philadelphia donde fue compañero de Tris Speaker, Mickey Cochrane, Al Simmons, Jimmie Foxx, Lefty Grove y Ty Cobb, equipo que ganaría dos series Mundiales. En total Collins coleccionó seis anillos de Serie Mundial. 




En 1925 Collins se unió a Cap Anson, Honus Wagner, Nap Lajoie, Tris Speaker y Ty Cobb como los únicos con 3000 hits. En 1939 fue parte de la primera exaltación al Salón de la Fama y sus marcas, tanto ofensivas como defensivas, casi siempre rankean entre los primeros cinco entre los segunda bases, por tal razón, lo escogemos como el primero entre los grandes camareros de la historia del juego.

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