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domingo, 16 de febrero de 2014

Top 10: Mejores Pitchers Relevistas de Todos los Tiempos (parte II)

 Primera parte aquí

#5. Goose Gosage
                              
Gossage
El primer gran cerrador en la historia de los Yankees, fue el  mas temido de las mayores en su época. Su éxito se basaba en un solo lanzamiento: una recta que alcanzaba las 100 millas por hora. Fue a nueve juegos de estrellas y coleccionó 300 salvados. Probablemente Gosage fue el primer cerrador de la historia. A diferencia de los tiempos de hoy en que el cerrador entra solo en la novena, Gosage entraba a lanzar cuando la ventaja estaba en juego y si se iban a extrainning, lanzaba hasta que el juego se terminaba, siendo este grado  de compromiso, una de las razones para rankearlo tan alto.



Lideró la Liga Americana en salvados tres veces y fue sgundo en oras dos. Al final de la campaña de 1987 rankeaba segundo entre los cerradores de todos los tiempos, solo superado por Rollie Fingers, pero al retirarse sus 310 salvados eran la cuarta cifra de todos los tiempos, también era tercero en la historia en juegos lanzados (1002) y permanece como tercero en victorias desde el bullpen (115) y en innings lanzados como relevista  (1556.2) y segundo en ponches como relevista (1502), aunque es el líder vitalicio en blown saves con 112, pero una estadística poco considerable puesto que Gossage casi siempre lanzaba tres innins. Desde 1977 hasta 1983 su efectividad estuvo siempre por debajo de 2.62, incluyendo la impresionante PCL de 0.77  en 1981 y en 1980 quedó tercero en las votaciones para Cy Young y MVP de la Americana.

Gossage fue un cerrador de juegos grandes, logrando lanzar el último out para conseguir título divisional, de liga o mundial en siete ocasiones. Sus ocho juegos de estrellas eran récord para relevistas, siendo roto por Mariano Rivera en 2008, ese mismo año, Gossage fue exaltado al Salón de la Fama.

Los Yankees de Gossage fueron los primeros en implementar los roles de setups y cerradores, siendo Gossage el encargado de cerrar los juegos, suficiente para considerarlo el primer cerrador de la historia. Pero en aquellos tiempos el esquema era diferente, pues estos pitchers entraba en cualquier inning siempre que la ventaja estuviera en peligro y se quedaban en la lomita hasta que terminaban el  juego o les bateaban mucho, por ejemplom, en su primera campaña como cerrador, Gossage acumuló 17 juegos en los que sacó al menos 10 outs y en tres juegos lanzó siete innings, y era el cerrador.

Mariano Rivera, considerado el mejor cerrador de todos los tiempos, consiguió solo un salvado de siete outs en toda su carrera, Gossage lanzó 53. Gossage incluso dijo:

"No me digas que Rivera es el mejor relevista de todos los tiemps hasta que el no haga el mismo trabajo que yo  hacía.  El puede ser el mejor cerrador moderno, pero tienes que comparar manzanas con manzanas.  Que haga lo que nosotros hacíamos"

Gossage es uno de pocos lanzadores que han triunfado conn basicamente, un pitcheo, en su caso, la recta.  Este lanzamiento era poderoso, promediando entre los 98 y los 102 millas por hora, lanzandola además con gran control. Ocasionalmente lanzaba un slurve o un cambio y no tenía ningún miedo en lanzar adentro, llegando a ganarse la reputación de que golpeaba intencionalmente a los bateadores. Aun despues de los 40, a principios de los noventa, su recta superaba las 90 millas, siendo un eficiente setup, en esos años.

Gossage lanzó para nueve equipos, siendo sus mejores años con los Yankees y los Padres.



#4. Rollie Fingers

Fingers
Junto con Gossage fue uno de los primeros cerradores en la historia y fue el mejor de la década de los setenta e inicios de los ochenta. A diferencia de los cerradores de hoy, Finger solía entrar antes del noveno y lanzar mas de un inning por juego. Ganó tres Series Mundiales con los A’s y fue Cy Young como pitcher relevo. 341 salvados y 114 victorias adornan sus números. Su poderosa sinker fue su característica principal como lanzador y su singular bigote, su signo distintivo.

En 1992, se convirtió en el segundo relevista en ser exhaltado al Salón de la Fama. 

Durante su pasantía en las menores, Fingers fue abridor. Comenzó 19 juegos en 1970  y haría su última aparición como miembro de una rotación el 15 de mayo de 1971 contra los Royals de Kansas City  y el 21 de mayo de ese año, entraría como relevista ante los Twins en el mismo primer inning, lanzando cinco sólidas entradas. Despues de aquella ocasión su entrada más temprana en el juego sería en el sexto, cosa que ocurrió solo tres veces. Normalmente sus relevos comenzaban en el séptimo, octavo o noveno, entrando una vez en el undécimo y otra en duodécimo. 

En 1972 ya era relevista pero abrió dos juegos en 1973. Para la época en que Fingers llegó a las mayores la acción de los relevistas era muy limitada, porque los abridores rara vez dejaban los juegos mientras estaban en ventaja, pero con la inclusión del bateador designado en 1973 la ofensiva se incrementó y los manágers comenzaron a  usar relevistas para preservar ventajas. En los sesenta los líderes de salvados conseguía entre 20-25 rescates, pero la excelente labor de Fingers como cerrador le permitió ser el primero en conseguir 30 salvados y en 1980 rompió el récord de más salvados de todos los tiempos que era de 227 y estaba en poder de Hoyt Wilhelm. Fingers terminó con 341 rescates de por vida y su récord se mantuvo hasta 1992. 

Además de sus excelentes números y su actitud sobre la lomita, Fingers coleccionó tres lideratos de salvados, cuatro veces fue relevista del año, en 1981 con los Cerveceros  ganó el Cy Young y el Más Valioso de la Americana, asistió a siete juegos de estrellas y ganó tres anillos de Serie Mundial, siendo MVP de la de 1974 con los Atléticos. Es uno de ocho jugadores cuyo número (en su caso, 34) ha sido retirado por al menos dos equipos. El y Gossage fueron claves en la transformación del bullpen.


#3. Dennis Eckersley 
Dennis Eckersley
Tras una exitosa carrera como abridor, Eckersley triunfó también luego como relevista. Fue el primero en coleccionar campañas de 20 triunfos y de 50 salvados. Terminó su carrera con 390 salvados y fue el primer relevista en ser elegido al Salón de la Fama en su primer año de elegibilidad. Una de las ventajas de tener a Eckersley como cerrador era que en caso de que el juego se alargara, te podía dar entre 3 o 4 innings más, un extra en un brazo del bullpen.

Eckersley debutó en las mayores en 1975 con los Indios de Cleveland y fue seleccionado como el Pitcher Novato del Año en la Americana con récord de 13-7 y efectividad de 2.60 y en 1977 lanzó el no hitter número 200 de las Grandes Ligas, ante los Angeles de California. En 1978  es cambiado a los Medias Rojas de Boston, con quienes ganó 20 juegos en 1978 y 17 en 1979 para luego declinar en su desempeño, terminando con récord de 43-48 en su pasantía con los bostonianos, la cual terminó en 1978. Una de las razones de su declive se debió a que su recta había perdido velocidad y efectividad, luego Eckersley desarrollaría una de las mejores sliders de todos los tiempos.

A mediados de la campaña 1984 Eckersley fue cambiado a los Cachorros de Chicago a cambio de Billy Buckner. En 1985 lanzó los dos últimos blanqueos de su carrera y en 1986 tuvo pésimo récord de 6-11, en gran parte debido a su adicción alcohólica por la cual se sometió a rehabilitación al final de esa campaña. 

El año 1987 Eckersley llega a los Atléticos de Oakland, donde el mánager Tony La Rusa decide emplearlo desde el  bullpen, en un rol equivalente al del set-up. Pero una lesión del cerrador oficial del equipo Jay Howell abrió las puertas para Eckersley quien ese año rescató 17 y 45 al año siguiente, además de los 4 rescates de la Serie de Campeonato, pero en el juego uno de la Serie Mundial, permitió el histórico jonrón de Kirk Gibson que cambiaría el rumbo de la Serie. En 1989 se redimiría asegurando la victoria en el juego 2 y salvando el juego final, con él realizando el último out en primera. 

Entre 1988 y 1992 fue el cerrador más dominante de las Grandes Ligas, liderando la Americana en salvados dos veces, fue segundo otras dos veces y en una ocasión terminó en el tercer lgar. Salvó 220 juegos durante esos cinco años y nunca dejó efectividad por encima de los 2.96, incluso en 1990 solo cedió cinco carreras limpias, dejando una efectividad asombrosa de 0.61. Su marca distintiva era su gran control, llegando a dar solo 3 boletos en 57.2 innings de labor en  1989, 4 pasaportes en 73.1 entradas de labor en 1990 y 9 en 76 innings en 1991. En la temporada de 1990 se convirtió en el único relevista en la historia en tener más salvados en una campaña que corredores en las bases, pues solo concedió 41 hits y cuatro boletos,  sin golpeados, número de embasados superado pr sus 48 salvados y probablemente también es el único pitcher en la historia en tener whip y efectividad iguales en una campaña, ambos terminaron en 0.61.

En 1992 con sus 51 salvados fue seleccionado como el Cy Young, además de ser elegido como el Más Valioso. Luego de eso su carrera entró en declive, aunque permaneció siempre entre los líderes en  salvados, su efectividad declinó un poco  y nunca más salvó más de 36 otra vez. 

Luego de Oakland, Eckersley se fue con LaRussa a San Luis, donde lanzó solo solo dos campañas y volvió a Boston para 1998, siendo esa su última campaña.


#2. Mariano Rivera


Mariano
Si bien es cierto que Mariano es el mejor cerrador de todos los tiempos, no lo es cuando englobamos las otras facetas del relevo. Rivera ha salvado mas juegos que nadie y todo con la ayuda de un solo lanzamiento: la recta cortada. Rivera es prácticamente imbateable, durante 15 campañas seguidas salvó 25 o mas juegos, ha sido seleccionado 13 veces al juego de Estrellas y ha ganado con sus Yankees 5 Series Mundiales. Su efectividad por debajo de 1.00 es la mas baja en el béisbol durante la Era de la bola viva y sin duda estará en el Salón de la Fama, una vez sea elegible.

En 17 de sus 19 campañas con los Yankees, Rivera fue su cerrador y terminó como líder vitalicio en las mayores en juegos salvados (652) y en juegos terminados (952), en cinco oportunidades fue elegido relvista del año y terminó entre los tres primeros en las votaciones para el salón de la fama en cuatro ocasiones.

Rivera comenzó su carrera en Panamá como shortstop, pero luego cambió a la lomita debido a una lesión. En 1990 fue firmado por los Yankees y en 1995 debuta en las Grandes Ligas, como lanzador abridor, para luego convertirse en setup ese mismo año y desempeñando con gran éxito esa labor en 1996 para luego ser cerrador desde 1997. Desde entonces, constancia fue su divisa. Lideró las mayores en salvados en 1999, 2001 y 2004. Su mejor arma era una recta cortada  lanzada con movimiento que promediaba las 90 millas por hora y en ocasiones rompía los bates de los oponentes, brindándole una reputación de ser uno de los pitchers más difíciles de batear. Fue pieza clave en el éxito de los Yankees en los últimos años, estableciendo récords en postemporada, como el de la efectividad (0.70) y salvados (42). Tanta fue así su importancia,  que sus dos blown saves en postemporada, determinaron el fracaso de los Yankees (2001, 2004).

Si algo tuvo Rivera diferente al resto de los cerradores en la historia, fue su constancia y durabilidad, pocos cerradores pueden ser tan efectivos durante tanto tiempo, de  hecho, Rivera ha sido el único en la historia, logrando salvar al menos 25 juegos en 15 campañas seguidas y terminando  por debajo de los 2 puntos de efectividad en al menos once temporadas. Su efectividad de por vida de 2.21 y whip de 1.00 son las mejores marcas en la era de la bola viva y fue uno de los que ayudaron a popularizar la bola cortada. Además de su pitcheo insignia, Mariano era conocido también por su control preciso y su actitud serena en el montículo.

Además de su calidad  beisbolística, Mariano ha formado parte también  causas filantrópicas y es conocida su profunda espiritualidad, que aunada a su indudable humildad y sencillez lo hacen un  gran ser humano. Futuro Salón de la Fama, sin duda.


#1. Hoyt Wilhelm


Hoyt Wilhelm
Si alguna vez llegas a los 29 años y te dicen que nunca llegaras a las mayores, no les hagas caso. Quien lidera nuestro top entre los brazos del bullpen no llegó a las mayores sino a los 29 años, en base a constancia y amor por el juego. Luego de llegar, se encargó de hacer historia y pudo completar una carrera de 20 años al mayor nivel del béisbol, retirándose a los 49.
Wilhelm acabó con la era en la que los pitchers lanzaban nueve innings. Fue el primer relevista en llegar al Salón de la Fama y no es para menos, pues el cambió para siempre la forma en que el bullpen era usado. Terminó su carrera con 227 salvados, un número bajo para los estándares modernos, pero en su momento fueron la plusmarca mundial. Wilhelm posee actualmente el récord de más victorias conseguidas como relevista, con 124. Fue el primero con 200 rescates y 1000 innings lanzados y desde 1927 el poseedor de la mejor efectividad con más de 2000 innings de labor.
Además de reformador del bullpen, Wilhelm es el vivo ejemplo que la constancia paga frutos. No fue firmado sino hasta los 25 y debutó casi a los treinta y en su primer turno al bate saco un jonrón, el único en su carrera. A pesar de ser relevista, lanzó un no hit no run en 1958 y fue líder en efectividad de la liga americana, tambien estableció marcas de más juegos consecutivos sin errores para un pitcher, juegos lanzados como relevistas, más victorias desde el bullpen, inning lanzados en relevo y juegos cerrados. 
Lo Increíble de Hoyt es que todo su éxito se basó en un solo pitcheo y no uno precisamente poderoso: la bola de nudillos, considerado junto a Phil Nikro como uno de sus mejores cultores.

En su primera campaña (1952), lideró la Nacional en efectividad con 2.43 puntos. Fue parte de los Gigantes campeones de la Serie Mundial de 1954, viniendo principalmente desde el bullpen, lanzando en cualquier inning que su manager lo necesitaba. En 1957 pasó a los Cardenales de San Luis y ese mismo año pasó a los Indios de Cleveland, con quienes abrió ocasionalmente en 1958 y aunque comandó el equipo en efectividad con 2.49 fue enviado a los Orioles de Baltimore en agosto de ese año, pues ninguno de los catchers de  Cleveland podía manejar la knucleball de Wilhelm.

El 20 de septiembre de 1958 Wilhelm se convirtió en el hasta ahora único pitcher en lanzar un  no-hitter completo contra los Yankees, concediendo solo dos boletos y ponchando a ocho. Al años siguiente la receptoría de Baltimore estableció récord de 49 passed balls, aun así Wilhelm lideró la Americana en efectividad con 2.19 puntos. En 1960 regresó a la rotacion de abridores y su manager diseñó una mascota mas grandes para que sus receptores manejaran mejor los lanzamientos de Hoyt. En 1961, mientras Roger Maris buscaba romper el récord de 60 jonrones de Babe Ruth, en una ocasion enfrentaba a los Orioles buscando el jonrón 60, entonces el manager trajo a Wilhelm solo para enfrentar a Maris, quien falló por la vía 13, siendo esa probablemente la primera vez que un lanzador vino exclusivamente a enfrentar un bateador. Maris al respecto dijo: "Cuando vi que Hoyt venía a lanzar, supe que no lograria batear el jonrón".

En 1963 Wilhelm y otros dos oropéndolas fueron cambiados a los Medias Blancas, cambio que también involucró a Luis Aparicio. También jugó para los Royals y los Ángeles de California, los Bravos de Atlanta y los Cachorros de Chicago, retirándose con los Dodgers, ostentando el récord de  más apariciones para un lanzador, con 1070. 

Además de sus  números, su talento, su constancia, la razón principal para escogerlo como número uno de nuestro rank, fue por su importancia histórica. Antes que él los relevistas eran pitchers que no eran lo suficientemente buenos para ser parte de una rotación o antiguos abridores buscando alargar sus carreras, ninguno de los dos era el caso de Wilhelm, quien fue al primera estrella del montículo que se dedicó principalmente a venir desde el bullpen, además que pitchaba en el inning que fuera.  Hoy día, si un cerrador viene en el noveno sin condicion de salvado no viene focalizado en hacer su trabajo,  lo mismo que los lanzadores circunstanciales, pero Wilhelm entraba en cualquier inning siempre con la mentalidad de hacer el trabajo, y lo hacía, incluso hubo un año en que Wilhelm lanzó más de cien innings viniendo como relevista. En 1959 Wilhelm lanzó un relevo de diez innings, en los que permitió solo dos hits. ¿Podían Mariano y compañía hacer lo mismo?

Hoyt cambió el concepto de pitcher relevista, le dio una nueva dimensión y estableció records que aún permanecen intactos. Por eso, es el número 1 de nuestra lista.

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Venezolano con la rara combinacion de ser larense, pero Magallanero.. adicto al béisbol y la literatura, busco la manera de combinar ambos, pero sin que alguno de ellos pierda su esencia...
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